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El pivote fantasma: por qué el Alba dejó ir al uruguayo

El Albacete tuvo la temporada pasada, aunque fuera solo medio curso, a un auténtico pivote defensivo: Martín Fernández. Dejó buenas sensaciones, el club tenía la opción de quedárselo una temporada más y decidió no ejecutarla.

Martín Fernández era un buen pivote defensivo.
Martín Fernández le hubiera venido bien a este equipo (HECHO CON IA)
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Con cinco defensas no tiene sentido un pivote defensivo" — Toché, director deportivo

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Hay decisiones que se explican solas cuando el equipo gana, y que se vuelven insostenibles cuando pierde. La ausencia de un mediocentro defensivo puro en la plantilla del Albacete es, a estas alturas de temporada, una de ellas. Y lo llamativo es que el club sí tuvo esa pieza el curso pasado, aunque fuera solo durante medio año: Martín Fernández, uruguayo cedido por Newell’s Old Boys que llegó en el mercado de invierno como una apuesta casi anónima y que terminó dejando una imagen de menos a más, ganándose la titularidad y el respeto de buena parte de la afición en apenas trece partidos de Liga.

El Alba tenía en su mano ampliar esa cesión una temporada más. No lo hizo. Fernández regresó a Argentina, donde ni siquiera Newell’s contaba ya con él, hasta el punto de que la propia afición rojinegra pedía su salida. Meses después fue traspasado por una cifra que ronda los 300.000 euros, una cantidad que deja claro que no hubo ninguna oferta irrechazable de por medio: el Albacete simplemente decidió no seguir con él. ¿Qué habrán prometido internamente para justificar prescindir del único pivote defensivo de garantías que ha pasado por el Carlos Belmonte en los últimos años? La pregunta, siete jornadas después, sigue sin una respuesta convincente.

La explicación oficial la dio Toché a comienzos de septiembre, tras el mal arranque liguero: «con cinco defensas no tiene sentido un pivote defensivo, nos restaría mucho en ataque». El director deportivo defendió que la plantilla contaba con alternativas suficientes —Javi Villar por su juego aéreo, Ortuño por su salida de balón, Pacheco por su recorrido— para cubrir esa posición sin necesidad de un especialista. El argumento se sostenía, sobre el papel, en un sistema de línea de cinco que el Albacete sí utilizó con éxito la temporada pasada. El problema es que esta campaña esa defensa de cinco ha ido desapareciendo partido a partido. Ante el Castellón y ante el Córdoba, por citar los dos últimos tropiezos, Alberto González ha alineado una defensa de cuatro, obligado en buena parte por las lesiones, pero también porque los rivales le han ido tomando la medida y el técnico ha tenido que mover ficha. Y si el sistema ha cambiado, la premisa que sostenía la ausencia de un pivote puro cambia con él.

Pivote desaparecido

Tampoco ha aparecido, de momento, esa alternativa interna que se prometía. Javi Villar, señalado por Toché como una de las piezas capaces de asumir ese rol, arrastra una historia de lesiones que invita más a la prudencia que a la confianza: un esguince de tobillo en noviembre que lo apartó más de dos meses, otra recaída física que le impidió terminar la pasada temporada, y molestias que le han condicionado también esta pretemporada. Ortuño, el otro nombre citado, está más para dar salida de balón que para proteger a los centrales, y de hecho todavía no ha mostrado su mejor versión en este arranque. Pacheco aporta piernas y recorrido, pero no es, ni de lejos, un especialista defensivo. Ninguno de los tres es, hoy por hoy, lo que era Nano Fernández sobre el campo.

El resultado de todo esto se ve cada domingo: una defensa que encaja errores individuales groseros —los de Javi Moreno y Bernabéu son los últimos ejemplos— en parte porque no tiene delante a nadie que le quite presión, que corte los balones antes de que lleguen a la línea de centrales, que ordene y proteja. El Alba no necesita solo fichar un central más o esperar a que Vallejo o Munir enseñen su nivel: necesita, sobre todo, recuperar esa figura que dejó marchar por unas pocas monedas y cuya ausencia se nota cada vez que el rival encuentra el hueco entre la medular y la defensa.

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